Ayer me puse a llorar en mi aciaga soledad... Algo me hizo darme cuenta de que no tenía a nadie, y esa sensación me sobrecogió por dentro. Porque por muchos amigos que tengas, conocidos, contactos, ositos de peluche, sabes que te gustaría tener a una persona que lo diera todo por ti, que quiera en cada instante tu bienestar, que te mire con total admiración, y que te necesite para respirar.
Pero ¿cuál es el hecho en sí que nos produce verdadera felicidad? La otra persona porque es única, o las sensaciones que nos produce? ¿Nos gusta el Whisky por su sabor o porque nos emborracha? Somos unos yonkis del amor, y al igual que un toxicómano, con tal de tener nuestro chute nos llegamos a conformar con cualquier mierda, con un vodka de 3 euros, con un hachís mal cortado, con farlopa que más bien parece yeso... Y con un amor de pega.
Y es que la gente no sabe querer, no es honesta. A veces por desconocimiento, a veces por egoísmo, o simplemente por la superficialidad con la que nos dota la vida.
Hoy leía un gran artículo, que me gustaría compartir:
"Cada día nos enfrentamos con la perentoria responsabilidad de ELEGIR LO AUTÉNTICO. Saber decidirnos por lo que nos conviene, por lo que verdaderamente necesitamos, por aquello que reclama nuestra necesidad de vivir con dignidad. En el gran supermercado del mundo sólo hay que comprar lo que nos hace falta a nosotros o a los demás. Decía una misionera recién llegada del África pobre al entrar a un hipermercado de la ciudad en donde vivo: ¡Hay que ver la cantidad de cosas que no necesito!"
Y me siento sola, pero no quiero una relación prefabricada. No quiero ir de la mano y sentirme como un caramelo con un vistoso envoltorio que a todo el mundo parece agradarle pero que está hueco por dentro. No quiero ver cómo un chico me quiere y me lleva a sitios bonitos si luego no me comprende ni yo le comprendo. No quiero tardes enteras de diálogos envueltos de pachuli que no llegan a transmitir nada... Porque siento que estoy siendo víctima de mi propio engaño, que me estoy defraudando a mí misma y mis principios, y esto no era lo que habíamos soñado.
Muchos creen que pueden comprar los momentos de feeling, con caras cenas, visitas a los típicos lugares románticos... Pero eso puedes hacerlo con cualquiera. Que una acción muy simple como ver una película mientras compartes chucherías sea un momento muy especial, es atributo de pocas personas en lo que respecta a mí. A mi no me conquistarás llevándome a cenar a un buen restaurante, ni yendo a ver un programa de la tele, ni al grupo de moda del momento. Pero si me das algo que lleva tu sello y tu sentimiento,toda mi atención será tuya.
Sé que por ahí hay alguien con kien hablar horas se convierte en minutos, que me sorprenderá cada día con su elocuencia, que me hará sentir viva con su manera de ser y me despertará la curiosidad por saber qué piensa, cómo se mueve, qué le gusta.
Que descubriré cada día que me gustan las mismas cosas que a él. Que me dará seguridad, pero también libertad. La libertad para poder elegir.
Que tomar un café en un rellano se convierta en algo mágico, y no una cena en el hotel Ritz.
Porque después de haber probado la verdadera magia, no puedes conformarte con trucos baratos, aunque las chisteras sean caras y los conejos de pedigrí.
Black Mamba
sábado, 27 de febrero de 2010
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